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Reflexiones de viaje

Siempre me pasa lo mismo: veo las fotos y los stories de los viajes de la gente en Instagram y pienso “qué suerte, yo también quiero estar en sitios así”. Pero ¿sabes qué? Que cuando estoy de vacaciones no me apetece compartirlo continuamente todo. Estos días lo he intentado, pero no me sale. Y es que yo prefiero disfrutar las cosas en su momento y olvidarme del móvil, dejarme tiempo para interiorizar lo que estoy viendo y paladearlo todo después. También puede que no ayude el tener un móvil que hace unas fotos bastante m*erders, o que estoy demasiado acostumbrada a la calidad de mi cámara réflex… Pero prefiero subir fotos cuando vuelvo del viaje: sentarme delante del ordenador y verlas todas, seleccionar las mejores, recordar los momentos vividos y todos esos rincones que he conocido. Supongo que es mi manera de ir asimilándolo todo y de intentar que duren más todas esas emociones del viaje.

Hoy te cuento todo esto porque durante estos días que he estado de vacaciones tenía pensado ir haciendo fotos y compartiéndolas por stories. Al fin y al cabo, a mí también me gusta ver esa parte más personal de la gente a la que sigo y conocer sitios a través de ellos, así que pensé que sería buena idea. Sin embargo, después de estar todo el día recorriendo lugares, me acordaba de que tenía que publicar, pero estaba tan cansada que lo único que quería era ducharme y dormir. Y me sentía mal por no hacerlo, porque veía que la cuenta de Instagram no tenía actividad, porque sentía que era lo que tenía que hacer y lo que hacen todos menos yo… Hasta que me di cuenta de que no soy así. De que no sirvo para influencer y quizá tampoco para esto en lo que se están convirtiendo Instagram y las Redes Sociales en general, empujándonos a la inmediatez y a querer compartir cada momento vivido con conocidos y desconocidos. Y no es que critique a quien lo hace, es solo que yo siempre he preferido observar, procesar y después mostrar, si me apetece.

Y como soy una rebelde de Instagram con su algoritmo, he perdido seguidores estos días, claro está. Pero no me importa. Quiero que se quede solo quien de verdad esté interesado en Anoësis, quien pueda valorar y entender mi proceso de trabajo lento, sin colecciones establecidas o fotos y stories a todas horas. Estos días he reflexionado sobre cómo quiero que sea mi cuenta, sobre si es bueno ser fiel a mí misma aun sabiendo que soy todo lo contrario a lo que se busca en la cuenta de una marca. Pero Anoësis es un proyecto tan personal que no puedo desligarlo de mí misma. Así que lo siento, señor Zuckerberg, pero voy a seguir usando Instagram como yo quiera. Aunque eso implique irme de vacaciones y no subir ninguna foto.

 

Hoy sí, después de verlas todas, te enseño algunas de las que he hecho durante estos días en Budapest y distintas ciudades de Croacia, por si te pica la curiosidad. Aunque si te quedas con ganas de más, también iré subiendo a mi Instagram personal.

Ruin Bar en Budapest

Zagreb

Lagos Plitvice

Split

Dubrovnik

Isla de Lokrum, Dubrovnik

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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