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Cómo empezó todo, parte I

Podría decir que siempre supe que quería diseñar complementos, pero mentiría. En realidad, nunca he sabido muy bien qué hacer con mi vida, aunque la creatividad siempre ha estado presente en todo aquello que me interesaba. Así que mejor decir la verdad: Anoësis empezó sin saber que sería Anoësis, como supongo que empiezan la mayoría de las cosas importantes.

Anoësis llegó como tabla de salvación en un momento de mi vida en que me sentía perdida y sin saber qué hacer. Andaba buscando trabajo y algo en lo que ocupar mis días. Entonces, en uno esos momentos de dejar pasar el tiempo buceando por Pinterest, descubrí un material que se estaba utilizando mucho para hacer accesorios de pequeños muñecos y dulces. Una vez investigué un poco, me di cuenta de que no solo podían hacerse muñequitos: se trabajaba en blando como una arcilla y podías mezclar colores y aplicar texturas e incluso pintar sobre él antes de endurecerse. Mi mente de pronto empezó a trabajar a mil por hora: no sabía si sería viable todo lo que me imaginaba, ¡pero las posibilidades me parecieron infinitas! Había descubierto el que sería el material principal de mis piezas: la arcilla polimérica.

Con esa emoción de cuando empiezas algo nuevo, me compré un kit con un montón de pastillas pequeñas de colores. Empecé a trabajar con ellas a base de ensayo-error y sin ninguna pretensión, simplemente jugando y probando todo lo que podía ofrecerme la arcilla polimérica.

En esos primeros intentos me di cuenta de que los mejores acabados los obtenía cortando las piezas en líneas rectas, aunque si quería que tuvieran una buena apariencia final, lo mejor era manipularlas en blando lo menos posible, pues cada vez que la cogía o la movía se deformaba un poco más.

Así que, sin haberlo buscado intencionadamente, empecé a crear piezas de líneas rectas y formas geométricas, además de probar con otros materiales como el hilo o la antelina.

Estos primeros modelos serían la toma de contacto con la arcilla polimérica, pero pronto llegaría la idea sobre la que construiría el resto de mis piezas futuras. ¡Aunque eso ya es material para la parte II!

Recuerdo aquellos meses con cariño y me agradezco a mi yo del pasado haberme permitido investigar y probar con algo que ha terminado llenándome tanto. Siempre lo he pensado, pero creo que pueden sacarse cosas buenas de momentos malos: a mí aquellos meses me trajeron a Anoësis.

Si quieres comprobar lo mucho que han cambiado estas primeras piezas de lo que es actualmente Anoësis, ¡pásate por la web y echa un vistazo a toda la colección!

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